Me gusta despertar a su lado y empezar a encaracolarme en él como una yedra trepadora. Me encanta intentar abarcar su cuerpo gigantesco. Mi cabeza reposa en su hombro. Mi pecho sobre su pecho, mi brazo sobre sus costillas, mi antebrazo sobre su brazo, mi mano cóncava y convexa acaricia su cintura y mis dedos rodean su muñeca. La pelvis en su muslo. Mi pierna derecha se enrolla en su diestra.
Me embriaga confundir a mi mente y hacerla creer que toda mi piel está en contacto con la suya y no saber dónde termino yo y empieza él. Y así, me vuelvo a quedar dormida.
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Ahhh! Pero que bonito y que … sugerente
gracias, guapo
Mmmm! Huele a cama sana y eso es una bendición de la que no se puede hablar si no se tiene o ha sentido alguna vez. Alegra leerlo.
¡Y qué agustito se está así!
El amorrr es lo que tiene!….