El vino o volver a estar contigo.
Te miré mientras hablabas y caí.
Solo sentía vértigo:
mis defensas intentaban agarrarse a lo real,
al cuarto, al cuadro, a la cuchara, a la copa…
se me atragantaban las ganas de ti
y solo sentía tu voz y mi cuerpo latiendo a tu ritmo.
Me perdía, desaparecía en ti,
haciéndome nadie,
pero sin que tus manos me recogieran en el abismo.
Rendirme, dejarme llevar, asumir que me diluyo en tus modos,
como antes,
como inevitablemente será siempre.
Duele saber que entre nosotros no hay reciprocidad.
No sé si fue el vino,
pero a veces me siento sola cuando estoy contigo.
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y en silencio… HABLA !!! Feliz resaca, amiga!!