La herida
Mi juego me ha mantenido a salvo del dolor y de la locura. Mi juego consiste en mentir y huir.
Siempre cometo los mismos errores, siempre bailo bajo la misma lluvia de notas, que empapa, enfría y cala hasta los huesos, pero que no limpia.
No hay quien pueda hacerme sentir sana, por eso miento. No hay quien pueda curar mis heridas, por eso aprendí a lamerlas.
No intentes consolarme con palabras si no vas a estar a mi lado, junto a mi piel, si vas a dormir a cientos de kilómetros de mi lado, con otro calor diferente del mío en tus costillas.
Intenté explicarte que yo, la dueña de las palabras, soy incapaz de usarlas; para comunicarme se me da mejor el tacto que la voz.
Y así, mi carne se ha cansado de esperar oírte.
Vuelvo a huir, aunque la sombra de tu aliento me persiga, aunque mi brújula tenga tus ojos como norte.



Dejaras de huir, por siempre, y seguiré consolandote con palabras, pero susurradas al oido, a tu lado, acompañadas de caricias sanadoras, de besos curativos, y volverá la alegria a tu cara, y no dejaré que desaparezca nunca.
COMO OS QUIERO!!!!!!!