Cuéntame…
… aquellas historias que teníamos pendientes

… aquellas historias que teníamos pendientes
~ por Mani Caldito en 29 Marzo, 2009.
Escrito en Uncategorized
"tu pelo habrá crecido"
canto en mi soledad
y lo acaricio
la niebla no es olvido
sino postergación anticipada
"ojalá que la espera
no desgaste mis sueños"
ojalá que la niebla
no llegue a mis pulmones
y que vos muchachita
emerjas de ella
como un lindo recuerdo
que se convierte en rostro
y yo sepa por fin
que dejas para siempre
la espesura de ese aire maldito
cuando tus ojos encuentren y celebren
mi bienvenida que no tiene pausas
| Patri en De niños suicidas | |
| pi en La herida | |
| pi en De niños suicidas | |
| Jose en De niños suicidas | |
| pi en La espera |
Consigue un blog gratis en WordPress.com. Tema: ChaoticSoul por Bryan Veloso
te has dejado los dedos escribiendo esta vez…
Yo viví durante mucho tiempo en casa de mi abuelo. Era una casa grande, con bóvedas fresquitas en verano y acogedores braseros de picón en invierno. Pero para mí era, sobre todo, una casa con un inmenso desván donde pasé muchos ratos de juegos, amigos lecturas… Nos conformábamos con poco, sólo había unos muebles que antes habían estado en el salón: una mesa, unas sillas, unos sillones donde descansar. Y una antigua estantería algo desvencijada, con una puerta medio caída y sus cajones con los tiradores rotos, donde yo guardaba mis tesoros. Allí estaban mis primeros dibujos de niño, libros, apuntes y algunos juguetes que fueron importantes en su momento.
Sentí una profunda tristeza al enterarme de que todo aquello se había perdido en el reparto de la herencia sin que me diese tiempo a volver a España para recuperarlo.
Ahí desapareció gran parte de mi pasado. No suelo pensar en aquello. En parte porque pocas veces vuelvo al pueblo, o quizá porque no me guste recordarlo.
Pero el sábado fui a ver a mi hermano y me quedé en su casa. Por la noche, sin saber por qué, me vino a la mente uno de aquellos libros perdidos. No porque fuera un gran libro, ni siquiera uno demasiado especial, era un simple libro de ciencia ficción. Pero algo hizo que me acordara de él.
El domingo por la mañana, al ir a recoger un marco de foto que su hijo tiró de la estantería del salón, lo vi: Extraño entre los demás, fuera de sitio, más viejo y gastado. Lo abrí con cuidado y allí estaban mi nombre, mi firma y “Trujillo – Noviembre 1992″. Mi hermano comentó, “Sí, creo que es tuyo, pero no tengo ni idea de cómo ha llegado hasta aquí”
Probablemente no hubiera escrito esta historia si el libro no hubiese sido “La Rowan” http://www.bibliolimpo.com/articulo.php?art=LOTR0286&na=La_Rowan
Jose.
PD: Para descargarlo:
http://66.240.239.19/4/0/6/40614.ZIP
Hay veces que tan pocas palabras dicen tanto….