El día de regalo…

Me contó una vez el Gigante que entre los numerosos dones con los que se bendice a los mortales recién nacidos hay uno especialmente maravilloso que solemos desperdiciar muy pronto: el día de regalo.

Este presente consiste en que se nos concede repetir un día de nuestra vida, cualquiera, el que queramos. Solo basta con desearlo intensamente al irnos a dormir; cuando despertamos ha renacido el día y podemos desatar entuertos o disfrutar de nuevo de veinticuatro horas de felicidad plena.

Sin ser conscientes de la importancia de este presente solemos gastarlo de niños, y pedimos otro día de Reyes para disfrutar de los juguetes, comenzar de nuevo el primer día de clase para hacer amigos, lo usamos para que esta vez podamos agarrar fuerte los bolindres y que no se nos caigan por el agujero del abrigo, para llevarnos a las vacaciones el peluche olvidado, celebrar de nuevo el cumpleaños…

Una vez que lo hemos consumido, con el paso del tiempo y adquirir lo que los mayores llaman el “uso de razón”, o lo olvidamos o pensamos que lo hemos soñado.

Pero, de repente un día… ya de mayores… algunas personas al irse a acostar después del peor día de sus vidas, después de haber perdido la oportunidad que llevaban desde siempre esperando, después de un adiós sin despedida… algo dentro de ellos sabe que malgastaron ese don y se dicen “ojalá pudiera repetir este día” como si pudieran engañar a los hados.

Piensa, intenta recordar si usaste el regalo… si no es así, ¡¡eres afortunado!! Cuando vayas a despedirte del mundo, cierra los ojos y desea fuerte volver a repetir el día más feliz de tu vida… quién sabe… puede que vivas aquel día de Reyes de tu infancia, o comiences de nuevo aquel primer día de clase para hacer amigos, o agarres fuerte los bolindres para que no se te caigan por el agujero del abrigo, o te lleves a las vacaciones el peluche olvidado, o celebres de nuevo aquel cumpleaños… y lo harás como se merece: con toda la intensidad con la que solo saben vivir los niños.

~ por Mani Caldito en 1 Diciembre, 2008.

8 comentarios to “El día de regalo…”

  1. yo, en un acto de generosidad cambié el don de elegir un día feliz por el de generarlos para los demás.

    tras pactar con el que pasó a ser mi tormento, probé a hacer uso de mi nueva cualidad, la cual funcionó perfectamente pero reportándome algo inesperado que provenía de la parte más oscura de mi interlocutor.

    tristeza…

    una inmensa tristeza… una tristeza tan profunda que hace que sea un auténtico ejercicio de voluntad el desear un día feliz para otra persona.

    eso hace que desgraciadamente limite mis ofrendas a la gente que más quiero porque quizás y sólo quizas, así pueda compensar el cariño al vacío triste y frio de la tristeza.

    tu te mereces que yo tenga días tristes, mi sol.

  2. Florecita, de nuevo me haces buscar, recordar, y encontrar algun dia feliz de nuestra infancia… me han llegado como gotitas de lluvia de verano unos cuantos, entre ellos jugar al escondite contigo… esta noche lo pediré de nuevo.

  3. seguro que quieres usar el día de regalo que solo te lo conceden una vez para volver a atarme con cintas de colores??
    consérvalo para cuando pase algo malo y quieras evitarlo… tú no tengas pena que este puente jugamos otra vez al escondite :D

  4. No te regalan volver a vivir un día tal como lo viviste. Te vas a la cama, y cuando despiertas al día siguiente, el día anterior fue solo un sueño, y puedes arreglar aquello que hiciste mal.
    Realmente es una broma de los dioses que nos concedan ese don, pero al menos lo evocamos como un sueño que se pierde en las brumas de los primeros recuerdos. Es una broma porque cuando por accidente o por algún azar del destino alguien nos lo vuelve a traer a la memoria, siempre es demasiado tarde, y lamentamos haber usado el día para cosas tan insignificantes como aquellas que de pequeño nos parecieron lo más importante del mundo, y pensamos “si pudiera hacerlo ahora…”.
    Pero ya no podemos. No podemos decirle a aquella persona eso que dejamos para mañana, y mañana nunca llegó. No podemos cruzar a la acera de enfrente para no conocer a esa persona que te rompió el corazón, no podemos acertar esa pregunta del examen que si la hubieras acertado habría cambiado tu vida y tu destino…

    Lo sé porque a mi me ha pasado. Sé cuándo usé mi día de regalo, y algunas noches cuando voy a dormir, pienso que ojalá siguiera disponiendo de él. Demasiadas.

  5. Y quién te dice a ti que ese día aparentemente insignificante no cambió tu vida y te puso justo donde estás ahora? sin ese día que reviviste de niño hubieras podido perderte lo bueno que tienes hoy… piensa en el efecto mariposa ;)

  6. El destino siempre nos encuentra en el camino que elegimos para evitarlo…

  7. el destino no nos encuentra… siempre está pero con diversas formas, hoy tiene forma de piruleta, mañana tiene forma de lágrima.

    por eso no podemos escapar de él ni evitarlo, porque siempre está con nosotros y con nuestros actos.

  8. nena no recuerdo haberlo usado…. y sabes me da un poquito de miedo tener que hacerlo, y si me equivoco???
    en fin, recordaré lo felices que fuimos de pequeñas, lo que disfrutamos las 5 :)
    te amo

Escribe un comentario