Veníamos de recoger hojas, volvíamos a su casa. Los dos cogidos de la mano, bailando mientras yo cantaba “tengo tu amooooooor”.
Marcos: TITAAAAAAAAAAA, MIRA LA LUNAAAAAAAAA
Yo: ¡Síiiii! ¡Está preciosa!
M: Los rayos de la luna están fríos, tita… ¿Te parece bien si esta noche te quedas a dormir en mi casa y nos vamos a la luna?
Y: No puedo, cariño, pero si quieres quedamos en la luna y nos vemos allí.
M: ¡Vale! Mira, yo me convierto en libélulo y tú en hada y nos vamos juntos… No te preocupes que yo te agarro… Y le pego pellizcos a la luna en la cara para que no tenga frío.
os comería a los dos!!!
que tendreis que os hace irresistibles???
te amoooo!!!!
^^
Buahhhh que pasada!!!, me encanta… (me hicistes llorar). GRACIAS
que ricura de niño… has visto lo que consigues mani?
aunque conmigo no te ha funcionado, sigo siendo un troll de las cavernas.
jajajajajaja, chico troll estás tú hecho ^^
buscaremos algún conjuro para que te salgan alas, no te preocupes ^^
las alas ya me las das tu todos los días, con cada mail, con cada canción, con cada suspiro.
un beso mi niña.
Te encontré por feliz azar… Te vine siguiendo del anterior blog… A veces el Destino me regala joyas como ésta… Excelente escritura, y no menos sugestivos los contenidos… Fue una agradable sorpresa encontrarte… Ojalá tengas curiosidad por el mío que recién comencé hace una semana a publicar una novela por capítulos, “Amanece púrpura”; una novela en proceso, de la que ya he editado una parte del segundo capítulo. Iré escribiendo los siguientes siempre que haya lectores “suficientes” y “paguen” su lectura con el impuesto revolucionario de sus comentarios… Bueno, hasta otra, en tu casa o la mía… Un saludo cómplice. Volveré.