EL CUENTO DE LA NIÑA Y EL GIGANTE
Perdóneme el lector de esta historia si en algún momento soy imprecisa en los datos: hay cosas difíciles de recordar, no por perdidas sino por misteriosas…
Hace poco tiempo, en un reino cercano, había una niña morena en busca de un fantasma. Al principio solo esperaba volverlo a ver, retenerlo, conversar y convencerlo de que la llevara con él al mundo de Más Allá de los Sueños.
Como pasó el tiempo y vio que tardaba en llegar decidió buscarlo ella: miró detrás de cada árbol, debajo de cada piedra, en cada nido, escaló las más altas montañas y buceó en las profundidades más oscuras de los océanos y ríos. Pero no lo hallaba.
Estaba convencida de que lo volvería a tener en frente porque él se lo susurró una noche de solsticio en sueños. Pensó que quizás necesitase un empujoncito así que decidió buscar un maestro que le aclarase las cuestiones que no entendía de los libros, que le enseñase la anatomía de los fantasmas.
Poco después de tomar aquella resolución, le llegó una carta dirigida a otra persona y se puso en contacto con ella para entregársela. Resultó ser un gigante sabio y experimentado en espiritismo y artes ocultas, así que sin informar al gigante empezó a tramar un plan para que él la instruyese…
Y en verdad, esta historia empezará ahora: cuando nuestros protagonistas se conozcan. Ella irá a visitarlo y con el rito ancestral de la sangre sellará sus destinos para que Dios le permita aprender de él y a cambio su sangre lo proteja. Él sucumbirá al hechizo de la niña durante unos meses en los que le entregará toda su sabiduría y poder. Después verá el sello en su alma, pero no se sentirá engañado y seguirá al lado de la niña y aprenderán juntos nuevos misterios y conjuros. Viajarán por países remotos, desiertos infinitos y bosques inmensos para conseguir amuletos; lucharán contra dragones y monstruos olvidados.
Pero un buen día, al abrazarse tras encontrar un gran tesoro, él verá sangre en el alma de la niña y ella entenderá que es el preludio de la muerte de su esperanza. Y, como la primera vez, repetirá el rito ancestral, pero esta vez sellará sus memorias para que Dios le permita conservar algo de él eternamente y a cambio su sangre lo proteja.
Así, semanas después, él, con medias palabras, no querrá despedirse de ella pero de todas formas se irá al mundo de Más Allá de los Sueños. Puede que regrese, no lo sabe, puede que lo haga cambiado, quién sabe…



madre mía, que cuentos se hacen a día de hoy… jejejeje.
^^
te quiero princesa
oins!! no “se vale” manaaaaaa
eso demuestra tu parcialidad >.<
quiero críticaaaaaaas
jijijiji
yo también te quiero ^^
Algo así debió pensar el gigante:
“A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.”
Grande Sávato!
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Probe Migué, no creo que el gigante terminara haciendo lo mismo que el yo lírico de ese intertexto tuyo, verdad??? [/minispoiler]